Un centenar de conciertos al año, obligan al flautista Huáscar Barradas a tener una agenda bien planificada, porque en su vida, pocas cosas parecieran imprecisas. A la hora de tocar es puntual y exigente. Afirma que sabe lo que quiere y hacia dónde va. En este momento, por ejemplo, abre caminos en el mercado anglosajón, tras firmar contrato en Estados Unidos con el sello WEA.
Dentro de esa apretada agenda, concertamos la entrevista vía telefónica. La periodista, instalada frente a la bahía de Juangriego, isla de Margarita, y Huáscar Barradas en Maracaibo, al occidente del país, capital zuliana donde nació el 12 de junio de 1964.
Huáscar trabaja de lleno en la producción de un disco (INÉDITOS), el cual sonará muy bien en Venezuela al cierre de este año, porque trae una carga musical inédita.
“Cosas que tú guardas y que son muy buenas. Unas que grabé con la orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, otras con arreglos del maestro Aldemaro Romero”, dice. Esa producción viene a ser especie de antesala o “abreboca” a un disco que grabará en el año 2008, para lo cual comienza a contactar a músicos amigos. Hasta ahora han confirmado su participación Franco de Vita y Oscar D’León.
Este joven flautista insiste en sus investigaciones, ahondando entre mezclas de sonidos venezolanos, con otras corrientes musicales. “Ahora lo llaman neofolclor, pero eso lo vengo haciendo desde hace tiempo”, dice.
La entrevista con Huáscar Barradas se realizó justo después de su viaje de este año a Estados Unidos, donde firmó contrato y este mes lanza disco doble con recopilación de sus mejores temas, acompañado de un DVD.
-¿Confías en lograr tus objetivos?
-No soy miedoso. He crecido amando lo que hago desde niño. Tengo confianza, porque creo que si uno es honesto con lo que hace, obtiene el éxito.
Visitas a Margarita
Cuando tiene la oportunidad, este maracucho salpicado de humor y espontaneidad, visita la isla de Margarita. Igual disfruta de una fresca cocada en playa Parguito, como de una empanada margariteña rellena de calamares en Porlamar, o de un chapuzón en playa de La Pared, península de Macanao. “Lo importante es disfrutar de las pequeñas y grandes cosas de la vida”, afirma.
También Barradas disfruta de la música margariteña. Expresa deseos de grabar un polo margariteño y hasta un joropo oriental. “Aquí hay excelentes músicos, entre éstos Hedí Marcano (violinista). Ahora, hacer que esta música suene más en el resto del país, eso lo tienen que trabajar los propios margariteños. Hay que unir esfuerzos y cuidar su espacio. Por ejemplo, en el Zulia la gaita ocupa un lugar preponderante, porque se trabaja en ello, desde las propias escuelas, y cada año surgen nuevos valores”.
Aldemaro Romero: un genio
Desde pequeño nace en Huáscar Barradas la admiración hacia el maestro Aldemaro Romero, hasta que un día pudo conocerlo en persona, y se hicieron amigos.
-Mi relación con él fue muy estrecha en los últimos años. Ha sido mi ídolo. De verdad que me siento complacido de haber podido compartir con este genio. Alguien pionero, quien hace 50 años revolucionó la música.
“El último concierto lo dimos el 28 de julio en Maracaibo. También grabamos otras cosas, inclusive en su cumpleaños número 79, cuando estuve en su casa. Deja un legado impresionante”, dice con sentimiento, tras el fallecimiento del Maestro.
Finaliza la conexión
La entrevista transcurre diáfana, ante la sinceridad y apertura de Huáscar. En la bahía crepuscular de Juangriego, matizada de colores, comienza a ocultarse el sol. El diálogo, como la tarde, también va diluyéndose. Solamente quedan en nuestras manos algunas notas, con las impresiones ofrecidas por el flautista. Asimismo, lo escrito por Huáscar en la presentación de su CD “Encuentros”, cuando expresa: “Queda confirmada nuestra hipótesis de que la música venezolana, cuando es hecha con inteligencia y pasión, puede ser apreciada y admirada por cualquier tipo de público, sin importar el lugar de dónde venga… hallamos sonoridades, personajes admirados, diferentes épocas, visiones infinitas, culturas, talentos y, sobre todo, nuestras raíces venezolanas. No estamos inventando nada. Todo está inventado. Sólo es una manera de hacer música, tomando las posibilidades que nos da la tecnología actual y las muchísimas exquisiteces que nos han dejado los grandes maestros de la música. Seguimos buscando la ternura de una sonrisa, el latido fuerte de un corazón enamorado o el deseo inmenso de cantar, reír, bailar, descubrir… sentir… amar”.