Su genialidad consiste precisamente en no parecerlo. Es de hacer pausado, pero muy gesticular, tiene una sonrisa amplia y en sus ojos aún se reflejan las chispas de ese niño que un día, entre juegos, películas de Disney y el conservatorio, descubrió el maravilloso sonido de la música y, sobre todo, a través de la flauta. Hoy, Huáscar Barradas, que como buen maracucho tiene un nombre representativo, en este caso el de un rey Inca guerrero de Atahualpa, es uno de los máximos exponentes del talento, la calidad y el virtuosismo de la música venezolana.
Como buen artista, lleva la música en las venas, dice que la inspiración le llega de la vida misma, de los sonidos de la calle, las vibraciones, los ritmos. Cada una de estas manifestaciones son capaces de llevarlo a tomar su flauta y sacarle notas casi imposibles. Su formación académica es indiscutible. Agradece a sus padres el esfuerzo realizado para que sus ansias musicales se vieran más que satisfechas. No en vano, a sus primeros pasos en el Conservatorio de Música José Luís Paz, en su natal Maracaibo, le siguieron el Brooklyn College de New Cork, donde se graduó CUM LAUDE, la Julliard School of Music, la Escuela Superior de Música del Frankfurt. Además fue miembro fundador de la Estudiantina Juvenil, de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado Zulia y tuvo el honor de formar parte de la orquesta infantil que inauguró la Sala José Félix Rivas del Complejo Cultural Teresa Carreño.
Toda esa experiencia le marcó su vida y existencia. Tener la posibilidad de conocer y convivir con tantos maestros y alumnos virtuosos, artistas, culturas, maneras de ser y ver la vida le brindaron las herramientas para crear música y ser totalmente ecléctico en el proceso. Quizás por eso, después de pasar más de una década fuera de su terruño decidió volver a Venezuela y más que descubrir, redescubrir la riqueza infinita de nuestras tradiciones musicales. “Es una lástima que eso no sea aprovechado, como lo hacen en otros países” aclara. Con la ayuda del Estado, piensa, se pueden hacer muchas cosas, por ello está de acuerdo con la ley que plantea la difusión justa de la producción nacional, sobre todo en la radio. “Quizás fue un instrumento legal que nació con la idea de ser un castigo, pero se ha convertido en el vehículo ideal para que los artistas venezolanos vuelvan a la palestra como pasó hace unos años. Si no hubiese sido así artistas de la talla de Ilan Chester, Franco de Vita, Yordano, Frank Quintero y muchos mas no hubiesen tenido los medios para llegarle a gran cantidad de público, pues las disqueras y las radios no abrían esa alternativa”.
Es enfático al aclarar que sólo hace música para la gente normal, no para la radio. Por ello, no se pone límites a la hora de componer, ni se enfrasca en preguntarse si lo que produce la gustará a las disqueras o no. Solo se inspira y ya. Así, tanto una partitura de Mozart como las notas de un calipso y los tambores de San Juan pueden fusionarse divinamente, mientras sus dedos recorren el cuerpo de su flauta. Y el éxito ha sido tal que actualmente su nombre es una referencia obligada a la hora de citar la crema y nata de los grandes hacedores de música nacional.
Piensa que si todos los buenos músicos y cantautores venezolanos se uniesen para crear un sonido propio, inconfundible, 100 % venezolano, el resultado podría ser algo fenomenal. “En Colombia, por lo menos lograron integrar su folklore musical con varios géneros y ha tenido excelentes resultados” afirma. Para poner su granito ya está en proceso de crear HB Records, cuya razón de existir será precisamente hacer una productora y sello musical en el que puedan converger nuevos y afianzados artistas y entre todos, echar adelante todo el aparato musical tradicional y contemporáneo del país.
Agradecido con la vida por ser un ser afortunado y poder “vivir” de lo que más le gusta, y como una manera de retribuir de alguna forma tanta buena vida, actualmente desarrolla varios proyectos, que van desde el proteger el ambiente hasta musicalizar películas. Como artista integral, está seguro que puede con todo y encima ayudar a otros, porque esa es su forma de vida, hacer que la música se interrelacione con todas las situaciones y ámbitos de la cotidianidad.
Su vida se desarrolla entre viajes y viajes. De Maracaibo a Caracas. De Venezuela al resto del mundo. Quizás por ello está divorciado y aún no tiene hijos, pero piensa seguir dedicado mucho tiempo a llevar a cabo todas sus ideas y poder dejar una buena herencia musical a las próximas generaciones. Es decir, que ahora es que hay Huáscar para rato. Por lo pronto se despide dejándonos una muestra de su mas reciente disco “Encuentros” y con la invitación formal para asistir al concierto en el Teatro Teresa Carreño “ENTRE AMIGOS”, en el que lo acompañarán algunos de sus amigos como Simón Díaz, Aldemaro Romero, Cecilia Todd, Gualberto Ibarreto, Frank Quintero, Betulio Medina, Ricardo Cepeda, Neguito Borjas y Mermelada Bunch, entre otros.