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Y aunque no tengamos la tambora, la charrasca y el furro, este espíritu gaitero está presente a través del cuatro, el bajo y la flauta. Nos acompaña un grupo de amigos cantando en familia mientras compartimos el pernil, la ensalada de gallina, y el pan de jamón con su “poesía” líquida correspondiente.
A cantar todos … Gaiteando es Venezuela!
Huáscar
P.D.: mi mensaje de corazón para los padres y los abuelos: por favor enséñeles a sus hijos y nietos las gaitas que les gusten. “Que las disfruten, que las saboreen y que las hagan suyas. La gaita es parte de nuestra tradición y debe perdurar por siempre porque es un regalo de Dios! |